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29 abril 2010

Compromiso en el entrenamiento: ¿Eres coherente con tus objetivos?

Ya lo dijo Güllich:

"Lo más difícil de entrenar, es ponerse".
Tenía razón.

Una vez que uno se ha decidido a entrenar, el gran obstáculo a salvar son las tentaciones de abandonar. (Weinberg y Gould, 1996).
Siempre hay miles de excusas.

El otro día me tocaba correr y por suerte, hacía una tarde espléndida. Hasta apetecía.
Daba gusto salir a la calle.
No como otros días de este mes pasado, que volví a casa varios días empapada por la lluvia.

Pero ese día no...sol y buen tiempo, las 18:30 de la tarde...y claro, creo que fue el día de este año en el que me encontré con más corredores, caminantes, ciclistas...

En el plafón pasa lo mismo: cuando empieza el buen tiempo, es cuando más gente empieza a acudir.
Todo el mundo establece su compromiso: "Ahora ya sí que voy a empezar a entrenar y escalar "en serio", voy a venir 2-3 días al plafón, a salir los fines de semana...ahora sí! Porque ya hace buen tiempo"
Y lo mismo ocurre a principio de temporada, o a la vuelta de las vacaciones de verano. O en enero.
Que el plafón se llena.

Pero eso no dura mucho...

Y nos volvemos a quedar solos otra vez los cuatro de siempre cuando empieza a hacer demasiado calor o demasiado frío. O sea, aquí en Toledo, la mayoría de los días (pero vamos, que conste que yo lo prefiero para entrenar con más calidad, jeje).

Esto nos lleva a la siguiente reflexión

Hay personas que no se saltan nunca los entrenamientos, y van a entrenar sistemáticamente aunque sea fiesta, llueva, nieve, haga calor, no les apetezca, tengan problemas, estén cansados, etc., y sin embargo, otros solo entrenan cuando todos los factores externos están a favor, o cuando les apetece. No son constantes.

¿Qué es lo que hace que se comporten así unos y otros?


¿Es por su personalidad, su motivación, su educación previa para afrontar los retos...?Las personas que persisten en la búsqueda de sus objetivos, lo hacen porque:

- Tienen confianza en conseguir sus objetivos
- Son perseverantes en su comportamiento y confían en que seguir luchando cada día por mejorar y entrenar es la clave de conseguir sus objetivos
- Tienen un alto nivel de compromiso

Compromiso y Rendimiento



¿Hay alguna relación entre el enfoque y el nivel de compromiso, y el aumento del rendimiento, la consecución de objetivos deportivos, o mejor aún, con el hecho de llegar a la excelencia deportiva?

Evidentemente, sí

Si algo caracteriza a los deportistas de alto nivel, es su deseo de querer llegar a ser excelentes, los mejores en su deporte. Su aceptación del sacrificio y de la entrega es manifiesto y poseen una ética del esfuerzo y del trabajo que se traduce en una mayor motivación y perserverancia en la consecución de los objetivos previstos. Llegar a la cumbre y mantenerse es fruto de miles y miles de horas de trabajo, de un proceso de optimización concienzudo y de un deliberado deseo de mejorar. Es ese sentimiento de autoeficacia y confianza el que permite que los deportistas de nivel soporten y toleren las diferentes vicisitudes de su deporte y de la vida diaria (Ruiz Pérez, L.M. y Sánchez Bañuelos, F., 1997).

Como dice Goleman (1996), la práctica efectiva resultará cuando concurran factores como el entusiasmo mantenido y la tenacidad ante todo tipo de contratiempos.

Así que en resumen, ser deportista de alto nivel, o querer llegar a serlo supone en primer lugar, una gran motivación y confianza en conseguirlo, y a continuación, el gran compromiso de invertir para ello una gran cantidad de esfuerzo y horas de entrenamiento.

En la mayoría de los casos, al menos por ahora y en nuestro país, eso supone que el resto de horas del día que no son las dedicadas al trabajo y a las actividades de primera necesidad, como comer, dormir, etc., se han de dedicar al entrenamiento y a concentrarse en llevar un modo de vida favorable a las aspiraciones deportivas.

Los expertos hablan de la Regla de los 10 años (Simon y Chase, 1973), o de las 10000 horas de práctica deliberada (Ericsson y al., 1993) para conseguir la maestría en una disciplina. Las actividades de practica deliberada, según Ericsson y al. (1993) son formas de entrenamiento que no son intrínsecamente motivantes, que requieren altos niveles de esfuerzo y atención, y que no derivan en recompensas sociales o financieras inmediatas.


A eso está dispuesta muy poquita gente...

Pero la mayoría de la gente que entrena con cierta asiduidad aunque sin llegar al nivel de los anteriores, también consiguen cierto hábito y compromiso.

¿Cómo lo consiguen, o cómo lo podemos conseguir?

-Una vez que tenemos claros los objetivos que queremos conseguir (de salud, lúdicos, sociales, de rendimiento...),
- Valoraremos qué inversiones serán necesarias en cuanto a recursos biológicos (esfuerzo y capacidades físicas y psicológicas), temporales, y económicos.
- Y una vez que tenemos todo esto claro, tendremos que valorar si contamos con esos recursos y motivación,
- Y estableceremos o no el compromiso de dedicar ese tiempo, dinero y esfuerzo en luchar por conseguir lo que queremos o no.
Una vez llevado a cabo todo el proceso, "sólo" queda persistir y persistir...o ajustar todo el proceso.

Eva López. Johny Mamemonic, 8b (Cuenca). Foto: Jose Yáñez
Ahora bien, ¿se suele realizar esta valoración?

¿Estableces objetivos realistas, y más importante aún, te comprometes luego lo suficiente para conseguirlo?

¿Normalmente te pones a pensar si estás invirtiendo suficiente esfuerzo y tiempo para luchar por conseguir tus objetivos?

¿Te has parado a pensar alguna vez si es que te guías por objetivos irreales, por sueños por los que sabes que nunca lucharás?

¿Cuántas horas y días dedicas a concentrarte en tareas relacionadas con llegar a tu meta?

¿Eres coherente con los objetivos que tienes?

Por ejemplo:
  • No es realista aspirar a encadenar una vía que supone un grado nuevo para ti y un estilo que te cuesta, sin probar nunca ese grado, o probándola solo 2-3 fines de semana al año esporádicamente, o escalando la mayoría de los días muy por debajo de tu máximo sin "entrenar" la capacidad para afrontar la dificultad y enfrentarte a tus miedos y límites...
Tendrás que revisar si realmente te motiva o eres capaz de enfrentarte a algo tan duro fìsica y psicológicamente, o no estás lo suficientemente comprometido y dispuesto a afrontarlo y es mejor que dejes de engañarte. Disfruta y entrena para lo que realmente te motiva.
    Eva López. SumaCero, 8c. Cuenca. Foto: Luis Alfonso Félix.
  • Si quieres entrenar mucho y bien, y sólo dispones de 1 hora durante 2 días a la semana, y además tienes 3 hijos, trabajas mañana y tarde, y te gusta salir con tus amigos 2 días a la semana...será imposible.
Prioriza si es más importante tu familia, tus amigos, o tu entrenamiento y otorga a cada uno su tiempo ajustando después tus aspiraciones y objetivos.

  • Si decides realizar un plan de fortalecimiento para recuperarte de una lesión grave, porque te han dicho que ese es el mejor método para curarte, y también para no recaer,...y no lo sigues durante el suficiente tiempo...
Tendrás que tener claro que si lo dejas no te recuperarás bien, y tal vez recaerás de nuevo en esa lesión. Y eso ocurrirá porque tu compromiso no fue el adecuado.

  • Si quieres acudir a competiciones y aspiras a hacer podium, o encadenar una vía de un grado muy alto para ti, y luego dedicas solo 2 días a escalar o entrenar, y además en cuanto te surge un contratiempo, abandonas la rutina diaria de entrenamiento...será muy difícil que lo consigas.
Párate a pensar qué es lo que te motiva realmente y actúa en base a ello. Recuerda lo de la Regla de los 10 años.
Adam Ondra. The Change, 9b+. Flatanger (Norway).  Foto: Petr Pavlíèek. Fuente: 8a.nu

Causas de abandono

Además de un mal establecimiento de objetivos, un bajo nivel de compromiso, un mal balance entre los recursos que necesitamos (tiempo, esfuerzo, y capacidades) y los disponibles, otra causa de abandono o fallo suele ser la baja autoconfianza.
Hay personas cuya orientación motivacional es evitar el fracaso, y prefieren abandonar antes para ahorrarse un posible fallo en la consecución de sus metas...paradójicamente, prefieren dejarlo voluntariamente, y provocar el fracaso que tanto temían (profecía autocumplida), a exponerse a no conseguirlo después.
Sin darse cuenta, lo que consiguen, es reforzar una y otra vez una baja autoconfianza en general para conseguir metas. Y por tanto, una baja o corta persistencia.

Resumen

Algunos pensamientos importantes que podemos extraer de este post son:

1- Que la persistencia y el compromiso son claves para conseguir lo que queremos,
2- Que si:
- Los objetivos son irreales,
- El compromiso no es el adecuado porque esa meta no es lo suficientemente prioritaria para nosotros,
- O los recursos de que disponemos no son suficientes...
Es igualmente inteligente abandonar, o cambiar ese objetivo por otro que se ajuste más a nuestras circunstancias.
Porque como dicen Carver y Scheier (2007), en la vida, es tan importante continuar intentando las cosas una y otra vez, como abandonar y aceptar que no podemos más o que no somos capaces de conseguirlo.
Porque la capacidad para tomar estas decisiones oportunamente también representa un tipo de competencia.




Ten una cosa clara:
Conseguir las cosas requiere mucho tiempo, mucho esfuerzo, y hasta mucho dinero...
Sé coherente con tus objetivos, ajusta tu nivel de compromiso, y siempre permanecerás motivado




REFERENCIAS
  • Carver, C.S, y Scheier, M.F. (2007): Engagement, Disengagement, Coping and Catastrophe. In: Handbook of Competence and Motivation. Edited by Elliot, A.J. y Dweck, C.S. Guilford Press. New York.
  • Ericsson, K.A., Krampe, R.T. and Tesch-Römer, C. (1993): The role of deliberate practice in the acquisition of expert performance. Psychological Review 100, 363-406.
  • Goleman, D. (1996): Inteligencia Emocional. Kairós. Barcelona.
  • Ruiz Pérez, L.M. y Sánchez Bañuelos, F. (1997): Rendimiento Deportivo. Claves para la optimización de los aprendizajes. Gymnos. Madrid.
  • Simon, H.A. and Chase, W.G. (1973): Skill in chess. American Scientist 61, 394-403.