Recientemente, Ozo ha enviado un comentario referido a si merece la pena lo que hace en el roco o el gimnasio.Yo a él le diría que creo que por supuesto lo que hace en el roco merece la pena. Y os diré por qué:
Porque la respuesta a eso viene a partir de sus objetivos. Ellos mandan siempre a la hora de valorar el éxito o el fracaso, lo adecuado o lo inadecuado...
Por lo que puedo deducir de su comentario, seguramente él tenga un objetivo lúdico en el entrenamiento, al igual que en la escalada.
Ozo, tú escalas porque te gusta. Disfrutas de la escalada en sí misma y lo del grado te da un poco igual.
Según eso, eres coherente: vas al plafón cuando tienes tiempo y cuando vas, tal vez realices algunos bloques con los colegas y puede que alguna vez una travesía unas cuantas veces a la vez que juegas a un 2+2. Así cumples tus objetivos: te diviertes, te relacionas, y por supuesto, disfrutas del placer de escalar en sí mismo. Que por cierto no debemos olvidar que es lo que nos impulsó una vez a seguir escalando, ¿no?
El problema sería que yendo 1 día a la semana a entrenar, o a lo sumo 2; y escalando algún fin de semana de vez en cuando, te extrañaras de que no mejoras nada y de que entonces no te sirve de nada ir a entrenar. Porque como ya sabemos, con esa frecuencia de entrenamiento uno solo puede como mucho...mantenerse.
Es bueno que nos preguntemos qué buscamos, para qué entrenamos, qué es lo que nos gusta de escalar, para quién o por qué escalamos, e incluso adónde queremos llegar. Y a partir de ahí ya todo es más fácil, porque solo hay que poner los medios para conseguirlo si es que lo anterior lo vemos factible y realista.Cada día que nos preguntemos si merece la pena lo que hacemos, debemos pensar en para qué lo hacemos, en qué compromiso establecimos con nosotros mismos, con qué sentido lo hacemos...y entonces la respuesta nos dirá si seguir o no.
Hay gente a la que le gusta buscar los límites, hacer movimientos y vías cada vez más difíciles, mejorar en todas las facetas de nuestro deporte (y no hablo solo del grado), entonces tendrán que ser coherentes y entrenar duro, emplear mucho tiempo, mucho esfuerzo...y hasta mucho dinero si es que lo desean con todas sus fuerzas; y bueno, tengo que deciros que este enfoque es el que me gusta. Y por él estudio, experimento, escalo y entreno tanto...
Pero ojo, para mí el medio es al mismo tiempo un fin en sí mismo. Quiero decir que en mi caso el medio es el fin, y ese es el truco para seguir motivada. Dejaría todo si no disfrutara tanto por el camino. Me encanta entrenar, y mi trabajo de entrenadora, y en ambas actividades no persistiría si solo buscara resultados, números y poco más.
Así entiendo y vivo todo esto, aunque intento comprender y adaptarme en mi papel de entrenadora y blogger, a otros enfoques gracias a lo que me contáis vosotros y a mis años de experiencia en el campo del entrenamiento.El problema, como dices, sería que en mi trabajo, intentara imponer unas cargas y un planteamiento del entrenamiento que no se adaptara a la persona a la que van destinadas. Cuando una persona solicita que le entrene y decido trabajar con ella, sus objetivos se deben convertir en mis objetivos; y su enfoque debe convertirse en mi enfoque. Bajo mi punto de vista eso es importante para que todo vaya bien, y creo que los que nos dedicamos a ello no deberíamos olvidarlo.
Intentaré aplicarlo también en este blog.
Gracias por tu reflexión

Por otra parte, me encanta la hoja en blanco de volver a empezar después de una lesión. ¿Te imaginas poder "resetear" tu vida en un momento dado? Pues en cierto modo, cuando paras un tiempo tras una lesión, o bajas el ritmo tanto que se te olvida lo fuerte que estuviste algún día, puedes como "volver a empezar" con toda la ilusión de tener otra vez todo por delante.
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